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La nueva campaña de Nike, con el futbolista Colin Kaepernick como imagen, ha causado controversia en Estados Unidos. Un efecto que ya estaba previsto por la empresa y es seguro asumir que se trata de una acción totalmente premeditada por parte de los creativos que idearon la campaña.

La campaña combina la imagen del futbolista con el mensaje “Cree en algo. Incluso si implica sacrificarlo todo”. Ha generado reacciones encontradas, dividiendo al público y planteando debates sobre si está bien o no que una marca haga activismo. ¿Se está aprovechando Nike de la coyuntura para capitalizar? ¿Es correcto presumir de un ideal cuando hay un trasfondo económico para la marca?

Antes de entrar en eso, hablemos de los efectos causados por la campaña a los diez días de su lanzamiento:

  • Donald Trump, quien ya había criticado previamente a Kaepernick y al resto de los atletas de NFL que decidieron arrodillarse durante el himno, atacó a Nike en su cuenta de Twitter.

Este artículo se encuentra originalmente publicado en blog sobre Ética Corporativa de José Alejandro Cuevas Sarmiento. Continúa la lectura en este enlace.

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