José Alejandro Cuevas No hay comentarios

El UK Bribery Act es una de las normas de aplicación extraterritorial que mayor impacto tiene en materia de la lucha contra la corrupción, junto a la FCPA. 

 

La ley británica, UK Bribery Act, se aprueba en 2010 para actualizar y mejorar la legislación sobre el soborno y fraude internacional y con el fin de adaptarse mejor a las exigencias internacionales (Convention on the Bribery of Foreign Public Officials de la OECD, United Nations Convention Against Corruption) y actualmente está considerada como una de las legislaciones más estrictas a nivel internacional en este ámbito.

 

Introduce delitos de responsabilidad estricta para las empresas por no prevenir el soborno mediante sistemas de detección y control de irregularidades eficaces, incluyendo el establecimiento de programas de Compliance. Prevé castigos severos a la corrupción activa y pasiva tanto de los particulares como de las empresas, llegando a establecer penas privativas de libertad de hasta diez años y con vocación de aplicación casi universal que permite perseguir los delitos extensivamente.

 

The Serious Fraud Office (Oficina Contra el Fraude) de Reino Unido, ha publicado una guía realizada por el Ministerio de Justicia británico, destinada a las empresas para el correcto establecimiento de programas de Compliance y las características que estos programas han de tener para que funcionen de manera eficiente, y , por consiguiente puedan operar como eximente a la responsabilidad establecida en la Bribery Act.

 

Se trata de principios generales. No se proponen procedimientos particulares en sí mismos ya que la forma de actuar y las políticas de prevención a establecer varían ampliamente de un tipo de empresas a otras, dependiendo de los riesgos a los que se enfrentan:

 

Principio I: Proporcionalidad

 

La UK Bribery Act establece que los procedimientos que una empresa debe establecer han de ser adecuados a la concreta actividad que realiza y a los posibles riesgos a los que se enfrenta.  Es necesaria la correcta identificación de estos riesgos y adecuar procedimientos de prevención a la naturaleza de cada compañía.

 

Principio II: Tone at the top.

 

El propósito de este principio de la UK Bribery Act es fomentar que los directivos y mandos superiores, así como los administradores de las empresas se involucren en el cumplimiento y desarrollo de los programas de Compliance, así como de las políticas destinadas a fomentar una cultura de ética e integridad en el trabajo. Entre otros, los administradores, directores y accionistas deben  transmitir de manera clara a los empleados y a terceros con los que tengan relaciones contractuales un serio compromiso en un desarrollo legal y ético del negocio, cero tolerancia ante la corrupción, transmitir el contenido claro de los programas y políticas cumplimiento que tenga la empresa y deberán adoptar medidas internas ante la vulneración de estas.

 

Principio III: Evaluación de riesgos.

 

La clave del éxito de un programa de Compliance adaptado a la UK Bribery Act se basa en que los riesgos a los que la compañía se somete sean correctamente identificados y abarcados en dicho programa estableciendo la necesidad de su estudio individualizado teniendo en cuenta la naturaleza de las actividades que se desarrollan y las personas que forman parte de estas y agrupando estos riesgos a la hora de su correcta identificación.

 

Principio IV: Due Diligence.

 

Se han de establecer procedimientos de due diligence cuando se realicen transacciones comerciales para evitar y mitigar riesgos en la medida de lo posible en el caso de operaciones con terceros. Estos procesos varían sustancialmente dependiendo de múltiples factores, cómo la naturaleza de la actividad,  el país dónde se realizan o quiénes son socios de negocios, estableciendo además que la compañía es también responsable por las acciones realizadas por terceros vinculados a esta.

 

Principio V: Comunicación.

 

De acuerdo a lo previsto en la UK Bribery Act, se ha de asegurar que los procedimientos establecimientos para la prevención de corrupción son entendidos a lo largo de la organización y por cada uno de sus componentes, así como de terceros relacionados con esta.

 

La comunicación tanto externa como interna y la formación para el cumplimiento es esencial. Debe involucrar a altos directivos y conseguir la implicación de los trabajadores en la implementación de procedimientos y políticas de prevención. Además, estas comunicaciones han de establecer y fomentar los valores éticos en los que descansa la organización. Ha de existir un canal de denuncias confidencial al que puedan acudir tanto trabajadores como terceros en caso de querer poner en conocimiento aquello que consideren relevante para la organización y sus programas de cumplimiento.

 

Principio VI: Monitoreo y revisión del programa.

 

Los riesgos a los que una empresa se enfrenta pueden variar a lo largo del tiempo y por consiguiente, es necesario el continúo seguimiento y revisión de los programas de Compliance con objeto de comprobar que dichos programas son efectivos o necesitan modificaciones para adaptarse a nuevos cambios.  Así, la Guía reconoce una gran variedad de procedimientos destinados a estas tareas, y pone como ejemplo encuestas y cuestionarios a empleados sobre la calidad de los programas de formación, así como la realización de informes para los directivos, la obtención de certificaciones oficiales anti corrupción.

 

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